Sobre el planeta Neptuno…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 16:00 pm


La nave Voyager 2 capturó esta convergencia de las características atmosféricas de Neptuno

El octavo planeta desde el Sol, Neptuno fue el primer planeta situado a través de predicciones matemáticas en lugar de a través de observaciones regulares del cielo. Galileo lo había registrado como una estrella fija durante las observaciones con su pequeño telescopio en 1612 y 1613. Cuando Urano no orbitaba exactamente como los astrónomos esperaban, fue un matemático francés, Joseph Urbain Le Verrier, quién propuso la posición y la masa de otro planeta todavía desconocido (el que después sería llamado Neptuno) que podría ser el causante de los cambios observados en la órbita de Urano. Después de ser ignorados por los astrónomos franceses, Le Verrier, envió sus predicciones a Johann Gottfried Galle, del Observatorio de Berlín, que encontraron a Neptuno en su primera noche de búsqueda en 1846. Diecisiete días más tarde, su mayor luna, Tritón, también fue descubierta.

Casi 4,5 millones de kilómetros (2.8 mil millones millas) del Sol, Neptuno, orbita alrededor de nuestra estrella una vez cada 165 años. Es invisible al ojo humano debido a su distancia extrema de la Tierra. Curiosamente, debido a que la órbita elíptica de Plutón es inusual, Neptuno es en realidad el planeta más alejado del sol por un período de 20 años de cada 248 años de la Tierra.

El eje principal del campo magnético de Neptuno se vuelca alrededor de 47 grados en comparación con el eje de rotación del planeta. Al igual que Urano, cuyo eje magnético está inclinado unos 60 grados respecto al eje de rotación, la magnetosfera de Neptuno sufre variaciones en cada rotación, debido a esta falta de alineación. El campo magnético de Neptuno es de unos 27 veces más potente que el de la Tierra.

La atmósfera de Neptuno se extiende a gran profundidad, poco a poco la concentración de agua y de hielos fundidos, se torna en un peso aproximadamente el tamaño del núcleo sólido de la Tierra. El color azul de Neptuno es el resultado del gas metano en la atmósfera. El azul verdoso de Urano es también el resultado del metano atmosférico, pero es más vivo y brillante el color azul, por lo que debe ser un elemento desconocido el que produce ese color más intenso que vemos. La causa de la coloración azulada de Neptuno sigue siendo un misterio.

A pesar de su gran distancia desde el Sol y la entrada más baja de energía, los vientos de Neptuno son tres veces más fuerte que los de Júpiter y nueve veces más fuertes que los de la Tierra. En 1989, la nave Voyager 2 hizo el seguimiento de una gran tormenta ovalada y oscura en el hemisferio sur de Neptuno. Este huracán, una “Gran Mancha Oscura” de Neptuno, era lo suficientemente grande como para contener en su interior a todo nuestro planeta; giraba en sentido contrario y se trasladaba hacia el oeste a casi 1.200 kilómetros (750 millas) por hora. Las posteriores imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble no mostraron señales de la Gran Mancha Oscura fotografiada por la Voyager. Un sitio similar apareció en 1994 en el hemisferio norte de Neptuno, pero había desaparecido en 1997. La Voyager 2 también fotografió nubes que proyectan sombras sobre una capa de nubes inferior, permitiendo a los científicos medir visualmente las diferencias de altitud entre ambas cubiertas de nubes.

El planeta tiene seis anillos de varios espesores, confirmado por observaciones de la Voyager 2 en 1989. Los anillos de Neptuno se cree que son relativamente jóvenes y de corta duración.

Neptuno tiene 13 lunas conocidas, de los cuales seis fueron descubiertas por la nave Voyager 2. La más grande es Tritón, y orbitan en una dirección opuesta a la dirección de rotación del planeta. Triton es el más frío de los cuerpos que fueron estudiados en nuestro sistema solar; las temperaturas en su superficie son alrededor de -235 grados Celsius (-391 grados Fahrenheit). A pesar de estas bajísimas temperaturas en Triton, la Voyager 2 descubrió géiseres de hielo expulsando material hacia arriba a más de 8 kilómetros (5 millas). La delgada atmósfera de Tritón, también descubierta por la Voyager, se ha visto desde la Tierra varias veces desde entonces, y está aumentado de temperatura, aunque los científicos aún no saben por qué.

Fuente: NASA

Sobre el planeta Urano…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 15:40 pm


Urano, tal como se ve a los ojos humanos

Urano se ha revelado como un mundo dinámico, con 11 anillos y una atmósfera con nubes de las más brillantes entre los planetas exteriores del sistema solar. Fue el primer planeta encontrado con la ayuda de un telescopio; Urano fue descubierto en 1781 por el astrónomo William Herschel. Es el séptimo planeta desde el Sol, y su distancia le lleva 84 años para completar una órbita. Urano, sin superficie sólida, es uno de los planetas gigantes de gas (los otros son Júpiter, Saturno, y Neptuno).

La atmósfera de Urano está compuesta principalmente de hidrógeno y helio, con una pequeña cantidad de metano y restos de agua y amoniaco. Obtiene su color verde-azul a partir de gas metano. La luz solar es reflejada por las nubes de Urano, que se encuentran debajo de una capa de este gas. Como el reflejo del sol pasa de nuevo a través de esta capa, el gas metano absorbe la parte roja de la luz, permitiendo que la parte azul pase a través, resultando en el color azul-verde que vemos. Los detalles de la atmósfera del planeta son muy difíciles de ver en el espectro de la luz visible. La mayor parte (80 por ciento o más) de la masa de Urano está contenida en un núcleo líquido extendido que consiste principalmente en hielo, materiales (agua, metano y amoníaco), con mayor densidad de material en profundidad.

En 1986, la nave Voyager 2 obtuvo marcas tenues de nubes en las latitudes del sur que soplaban hacia el oeste, entre 100 y 600 kilómetros (60 y 400 millas) por hora. En 2004, el Observatorio Keck en Hawai utilizó óptica avanzada para la captura de imágenes muy detalladas de Urano cuando el planeta se acercaba a su equinoccio de otoño en el sur, cuando el ecuador era iluminado verticalmente por el sol.

El eje de rotación de Urano es casi horizontal, a diferencia y en comparación con la mayoría de los planetas de nuestro sistema solar. Esta inusual orientación puede ser el resultado de una colisión con otro planeta a lo largo de su historia, que al parecer cambió radicalmente la rotación de Urano. Además, mientras que los campos magnéticos suelen estar típicamente alineados con la rotación de un planeta, el campo magnético de Urano está más inclinado: en lugar de alinear a lo largo del eje de rotación, el eje magnético está inclinado casi 60 grados respecto al eje de rotación del planeta. A diferencia de los campos magnéticos de la Tierra, Júpiter y Saturno, que puede ser considerado que actúan como imanes dipolares, los campos de Urano (y Neptuno también) son muy irregulares. El campo magnético de Urano es aproximadamente 48 veces más potente que el de la Tierra.

A pesar de que Urano está inclinado hacia un lado y experimenta estaciones que duran más de 20 años, las diferencias de temperatura en el verano y el invierno no difieren en gran medida porque el planeta está muy lejos del sol. Cerca de la cima de las nubes, la temperatura de Urano es de -216 grados Celsius (-357 grados Fahrenheit).

Debido a la inusual orientación del planeta, los anillos de Urano son perpendiculares a su trayectoria orbital alrededor del sol. Los 10 anillos exteriores son oscuros, delgados y estrechos, mientras que el anillo 11 se encuentra dentro de los demás y es amplio y difuso. Urano tiene 27 lunas conocidas, denominadas en su mayoría por personajes de la obra de William Shakespeare y Alexander Pope. Miranda es la luna de aspecto más extraño de Urano, que parece como si estuviera hecha de piezas de repuesto. Los altos acantilados y valles sinuosos de su Luna pueden indicar una fusión parcial del interior, con material helado de vez en cuando a la deriva en la superficie.

 Fuente: NASA

Teorías geocéntricas y heliocéntricas

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 13:47 pm

Primeras teorías cosmológicas

Del siglo IV a.C. datan las primeras teorías cosmológicas, centradas en los pueblos mesopotámicos, los cuales consideraban que la Tierra era el centro del Universo, y que eran los demás cuerpos celestes los que giraban alrededor de ella. Algunos clásicos como Aristóteles, defendían esta teoría.

El filósofo, matemático y astrónomo Anaximandro de Mileto, discípulo y amigo de Tales de Mileto, es mencionado como fundador de la cosmología. Su concepción del Universo se basaba en un número de cilindros concéntricos, de los cuales el más exterior era el Sol, la Luna el del medio, y las estrellas contenidas en el del interior. La Tierra se encontraba dentro de estos cilindros. Defendía una teoría del origen del Universo en la cual se postulaba que era resultado de la separación de opuestos desde la materia primaria; el calor se habría movido hacia fuera, separándose de lo frío, y más tarde lo habría hecho lo seco de lo húmedo. Sostenía además, que todas las cosas vuelven con el tiempo al elemento que las originó.

Otro clásico del siglo II, Claudio Tolomeo, intentó tomar en consideración un modelo heliocéntrico, pero lo desechó basándose en la física de Aristóteles, en la cual no tenía cabida una rotación de la Tierra sin que ésta resultase violenta y convulsa. En su lugar adoptó el modelo de que las estrellas se movían en la noche porque se encontraban encerradas en unas esferas cristalinas giratorias, perfectas y transparentes. Tiempo después el modelo geocéntrico de Tolomeo seguía firmemente apoyado por la Iglesia, de tal forma que ayudó a frenar considerablemente el progreso de la astronomía durante los siguientes mil años.

A pesar de que el astrónomo griego Aristarco de Samos sostuvo también en el 270 a.C. que la Tierra giraba alrededor del Sol, su teoría quedó nublada por la autoridad del propio Aristóteles, la cual no fue rebatida hasta mucho siglos después. De hecho, el sistema geocéntrico imperó totalmente hasta finales de la Edad Media, a pesar de algunos intentos por cambiarlo por el heliocéntrico.

La audaz hipótesis de Copérnico

En el año 1543, la explicación del movimiento de los planetas era para el clérigo y astrónomo polaco Nicolás Copérnico, mucho más fácil si se situaba al Sol como centro del Universo. En la hipótesis de Copérnico los planetas, incluido la Tierra, trazaban sus órbitas alrededor del Sol. Esta teoría  se fue imponiendo sobre las demás, pero muy lentamente.

Nicolás Copérnico
Nicolás Copérnico

Gran parte de la fama de Copérnico se debe a la obra Revoluciones de los cuerpos celestes (1543), donde realiza un análisis crítico de la teoría de Tolomeo sobre un Universo geocéntrico. La proposición de que fuera el Sol y no la Tierra el centro del Universo, fue el rasgo más audaz de Copérnico, quedando la Tierra degradada a la categoría de un simple planeta más. Su teoría molestó a muchas personas y fue contestada duramente por la Iglesia, que incluyó su obra en la lista de libros prohibidos en 1616, donde permaneció hasta 1835.

Las pruebas de Galileo Galilei

El sistema heliocéntrico de Copérnico no obtuvo suficiente atención, hasta que Galileo Galilei descubrió pruebas tangibles para defender esta teoría.

Galileo Galilei
Galileo Galilei

En 1609, Galileo fue uno de los primeros en observar los planetas a través de un telescopio; pudo comprobar como algunos planetas giraban alrededor del Sol y no de la Tierra. Galileo comenzó entonces a escribir y publicar en favor de la teoría de Copérnico, convirtiéndose en un fiel defensor de ésta, pero el intento de difundirla le llevó ante un tribunal de la inquisición, el cual le obligó a renegar de sus creencias y escritos bajo acusación grave de herejía. A pesar de ello, la teoría de Copérnico no pudo ser eliminada.

La quintaesencia y la armonía del círculo

ara comprender las dificultades de resolución de los problemas orbitales que tuvieron los observadores y teóricos que siguieron a Galileo (principalmente Kepler), es necesario comprender los misticismos sobre la matemática y geometría arrastrados desde la época de Pitágoras.

Pitágoras, en el siglo VI a.C., fue el primero en utilizar la palabra Cosmos, es decir, el concepto de Universo ordenado y armonioso. Sus discípulos relacionaban la certeza de la demostración matemática con la perfección del Universo. Muchos de ellos eran místicos convencidos. La realidad de su imperfecto y desordenado mundo cotidiano, chocaba frontalmente con aquel Cosmos en el cual los lados de triángulos rectángulos obedecían a la perfección simples relaciones matemáticas; habían penetrado en la realidad perfecta del reino de los dioses.

Pitágoras
Pitágoras

Los pitagóricos identificaban la constitución del mundo en cuatro elementos: tierra, fuego, aire y agua. Por su parte, por alguna razón éstos fueron identificados con cuatro sólidos regulares: cubo (6 cuadrados), tetraedro (4 triángulos equiláteros), octaedro (8 pentágonos) e icosaedro (20 triángulos equiláteros). Sin embargo, aunque existen infinitos polígonos regulares, sólo hay cinco sólidos regulares, el quinto es el dodecaedro, que tiene por lados a doce pentágonos. Por razones místicas pensaron entonces que el dodecaedro sólo podía relacionarse con el Cosmos y la sustancia de los cuerpos celestiales, de ahí la palabra quintaesencia dada a esta correspondencia físico-mística. Igualmente, los números enteros semejaban la racionalidad de las cosas, y creían que de ellos podían derivarse todas las incógnitas.

Por el carácter doctrinal de estas enseñanzas, la existencia del dodecaedro fue ocultada al pueblo llano, y sólo se manejaba dentro del ámbito de la escuela pitagórica. Por la misma razón, se ocultó un descubrimiento que rompía con la tan alabada armonía geométrica y matemática de los números enteros, y que produjo una verdadera crisis en esta doctrina. Simplemente, aplicando el teorema de Pitágoras, se comprobó que la raíz cuadrada de 2 (razón entre diagonal y lado de un cuadrado) no era racional, es decir, no podía expresarse con dos números enteros, de ahí la palabra irracional, significado de que un número no puede expresarse como una razón. Fue entonces cuando la concepción del mundo que mantenían Pitágoras y sus seguidores sintió una amenaza, la creencia de que podía desmoronarse ante el indicio de que esa concepción cosmológica careciera de sentido. De nuevo, el conocimiento de la raíz cuadrada de 2 fue ocultado como ya se hiciera con el dodecaedro, y reservado sólo como un conocimiento sagrado. Un discípulo de Pitágoras llamado Hispaso publicó el secreto del dodecaedro, pero su libro no trascendió y él pereció en un naufragio, en lo que fue considerado un castigo justo por los demás fieles de Pitágoras.

Pero uno de los elementos que favorecieron el lento avance en el desvelo de las leyes que rigen el Cosmos y el movimiento de los cuerpos planetarios, fue el concepto místico que tenían los pitagóricos del círculo y la esfera. Para ellos, la esfera era perfecta, pues el centro se encontraba a la misma distancia de cualquier punto de la superficie. El mismo concepto se tenía del círculo. Por esta razón, no se deducía otra forma de movimiento de los planetas que no fuera en forma circular, cualquier otra sugerencia indicaría un movimiento defectuoso e impropio, y mucho menos que la velocidad de la órbita fuese más o menos lenta a lo largo de ella.

Johanes Kepler no se libró de estas creencias (véase el siguiente apartado), que perduraron vigentes durante muchos siglos, y que desviaron la atención de los astrónomos teóricos de la auténtica realidad.

Las valiosas observaciones de Tycho Brahe y los revolucionarios descubrimientos de Johanes Kepler

as observaciones que realizó el astrónomo danés Tycho Brahe hasta finales del siglo XVI, en el observatorio que construyó en la isla de Hveen, en el Báltico, fueron muy valiosas para su ayudante, el matemático y astrónomo alemán Johanes Kepler. Sin embargo, Tycho Brahe no facilitó en principio sus observaciones a Kepler, a pesar de la impaciencia de éste por conocerlas, ni permitió compartir experiencias; más aún, las peleas y reconciliaciones eran continuas.

Tycho era un hombre muy rico, bastante extravagante, con una nariz de oro que suplía la original perdida en un duelo estudiantil; siempre estaba rodeado de un gran séquito de ayudantes, parientes y personas aduladoras. Kepler, por su parte, necesitaba las observaciones de Tycho para progresar en la síntesis de un sistema coherente del mundo. Mientras que Tycho era un genio en la observación estelar de la época, Kepler era el mayor teórico. Como el propio Kepler escribió “…Tycho posee las mejores observaciones… También tiene colaboradores. Solamente carece del arquitecto que haría uso de todo este material.”

Tycho Brahe
Tycho Brahe

En el lecho de muerte Tycho legó todas sus observaciones a Kepler. Éste analizó y estudió después sus tablas astronómicas de gran exactitud, permitiéndole obtener un esquema numérico que explicase el sistema planetario. Además, Kepler tuvo ocasión de observar una de las pocas explosiones de una estrella supernova ocurridas en nuestra galaxia; siguió su evolución desde octubre de 1604 hasta comienzos de 1606, en que ya no era visible a simple vista, dándole argumentos en su tiempo para evidenciar la mutabilidad de las estrellas.

Johanes Kepler
Johanes Kepler

Kepler perfeccionó el modelo de Copérnico adoptando su teoría, es decir, considerando que la Tierra giraba alrededor de su eje a la vez que se desplazaba en una órbita alrededor del Sol. Sin embargo, se resistió a desechar que los planetas se movían siguiendo caminos circulares, pues esto se daba por sentado; el círculo era considerado una figura geométrica perfecta, y en un sentido místico así eran considerados los movimientos de los planetas (véase el apartado anterior sobre la quintaesencia y la armonía del círculo). Kepler no fue ajeno a la idea pitagórica de un mundo perfecto y místico, resultando ésta parte principal de su formación más temprana, no siéndole nada difícil aceptar el concepto de que en el Universo reinaban proporciones armónicas matemáticas. Por tanto, el movimiento circular de los planetas era para él el único admisible de principio a fin.

Incluso Copérnico y los anteriores Galileo y Tycho, creían firmemente en las órbitas circulares y uniformes de los planetas, y cualquier otra cosa era impensable. Por ello, Kepler intentó una tras otra durante varios años confirmar las órbitas circulares, pero los resultados no encajaban. Cuando Kepler abandonó derrotado el estudio de la órbita circular para experimentar sobre otra en forma de elipse, se dio cuenta de cuanto tiempo había perdido por su fascinación hacia el círculo, ahora todo encajaba a la perfección.

Tras 16 años de intenso trabajo formuló las tres leyes que llevan su nombre, y que describen el movimiento de los planetas, en lo que pueden ser considerados unos descubrimientos astronómicos revolucionarios para su época. No obstante, Kepler se vio obligado a ir descartando progresivamente las clásicas teorías geocéntricas que imperaron durante muchos siglos. A partir de este momento las órbitas de los planetas se consideraron elípticas, quedando firmemente establecida la teoría heliocéntrica.

Leyes de Kepler

Primera: Cada planeta en su movimiento describe una elipse, en uno de cuyos focos se encuentra el Sol

Observando Marte, Kepler comprobó que giraba alrededor del Sol siguiendo una elipse en lugar de un circunferencia.

La circunstancia de que fuera Marte y no otro planeta del Sistema Solar el observado, fue una fortuita coincidencia, pues Marte posee la órbita más elíptica en comparación con los demás planetas. Si hubiera estudiado, por ejemplo a Venus, Kepler nunca habría descubierto las verdaderas órbitas de los planetas.

Primera ley de Kepler
Primera ley de Kepler: Un planeta (P) se mueve siguiendo una elipse con el Sol (S) en uno de sus focos

En las órbitas elípticas el Sol nunca está en el centro, sino que se encuentra desplazado en un foco de la elipse. Se puede decir que los planetas “caen hacia el Sol”, pues cuando uno de ellos que siga una órbita elíptica se encuentra próximo al Sol, se acelera. Por el contrario, va más lento cuando está en el punto más alejado de él.

Segunda: Las áreas barridas por el radio vector que une un planeta con el Sol, son iguales en tiempos iguales

Si un cuerpo realiza un movimiento circular uniforme, recorrerá en tiempos iguales un ángulo igual o una fracción igual del arco del círculo.

Segunda ley de Kepler
Segunda ley de Kepler: Un planeta barre áreas iguales en tiempos iguales. El tiempo que necesita el planeta P para ir de B a A es el mismo que necesita para ir de Fa E y de D a C; las áreas sombreadas que barre BSA, FSE y DSC son iguales

En una circunferencia se precisa doble tiempo para recorrer dos terceras partes, que para recorrer solamente un tercio de ella. Sin embargo, Kepler descubrió que en una órbita elíptica no se cumplía esta característica. Así, por ejemplo, un planeta al moverse a lo largo de la elipse en su órbita alrededor del Sol, cuando se encuentra próximo a él, traza en un periodo de tiempo dado un arco grande, sin embargo el área de ese arco es pequeña precisamente por su proximidad al Sol. Al contrario, cuando el planeta se encuentra alejado del Sol, para el mismo periodo de tiempo cubre un arco mucho más pequeño, pero que corresponde a un área mayor por encontrarse el Sol más distante. Pues bien, Kepler descubrió que tanto el área mayor (cuando está lejos del Sol), como la menor (cuando está más próximo) eran exactamente iguales, independientemente de lo elíptica que fuera la órbita.

Tercera: Los cuadrados de los períodos de revolución, es decir, los tiempos empleados por cada planeta en describir una órbita completa, son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores de las órbitas, o sea a los cubos de sus distancias medias al Sol

Años después de que Kepler enunciara sus dos primeras leyes, descubrió su tercera y última ley o ley armónica. Ésta relaciona entre sí el tamaño de la órbita de un planeta y el periodo necesario para dar una vuelta alrededor del Sol.

La tercera ley de Kepler, o ley armónica,
La tercera ley de Kepler, o ley armónica, relaciona de modo preciso el tamaño de la órbita de un planeta y el periodo que necesita para describir una órbita alrededor del Sol.

Cuanto más distante está el planeta, más lento es su movimiento, pero de acuerdo con una ley matemática precisa: P2=a3; donde P es el periodo de rotación alrededor del Sol medido en años, y a es la distancia que existe entre el planeta y el Sol medido en unidades astronómicas (u.a.). Así, por ejemplo, Júpiter está a 5 unidades astronómicas, por tanto: a3=5×5x5=125, dando como resultado un periodo de rotación P=11 aproximadamente, lo que significa que Júpiter precisa 11 años para dar una vuelta alrededor del Sol.

Sobre el Universo…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 13:06 pm

El universo es el conjunto de todas las cosas existentes (para los creyentes, de todas las cosas creadas). La cosmología es la disciplina científica que estudia la estructura del universo, así como lo concerniente a su origen, evolución y estimación futura.

El Universo contiene galaxias, cúmulos de galaxias o hipergalaxias, y estructuras de mayor tamaño llamadas supercúmulos, además de materia intergaláctica. Su origen era atribuido en los antiguos pueblos de la Tierra a una fuerza divina creadora de misteriosas materias. Para ellos, el Universo se limitaba al firmamento visible, pues los aparatos de visualización que se disponían únicamente prestaban auxilio al ojo humano.

El Universo contiene galaxias, cúmulos de galaxias y estructuras de mayor tamaño denominadas supercúmulos, además de materia intergaláctica
El Universo contiene galaxias, cúmulos de galaxias y estructuras de mayor tamaño denominadas supercúmulos, además de materia intergaláctica. Foto NASA

Todavía no se tiene conocimiento real de la magnitud del Universo, a pesar de la avanzada tecnología disponible en la actualidad; se ha convenido que su origen se debe a la explosión y posterior expansión de la materia que se encontraba concentrada en un punto, teoría denominada del big-bang.

Principio cosmológico

Se podrían formular las ecuaciones cosmológicas sobre la evolución del Universo, siempre que todo el cosmos cumpliese parámetros isotrópicos y homogéneos (”principio cosmológico”), es decir, que el Universo presente el mismo aspecto en todas las direcciones (isotropía), y que independientemente del lugar desde donde se observe ofrezca la misma imagen (homogeneidad). No obstante, desde nuestra posición en el Universo existen limitaciones importantes para obtener datos con que generar un modelo válido, pues las ecuaciones requieren información sobre la masa contenida, la cual es muy difícil de obtener porque el 90% del Universo es una masa oscura, y por tanto no observable. Lo que sí está confirmado por las observaciones, es que nos encontramos ante un Universo en expansión.

Base para los modelos de un Universo en expansión

El astrónomo estadounidense Edwin Powell Hubble, autor del primer sistema para clasificar galaxias, estableció en 1929 una ley llamada de “velocidad de recesión de las galaxias”, sobre la que debe descansar cualquier modelo sobre la expansión del Universo. Hubble descubrió que todas las galaxias se alejan de nosotros con una velocidad proporcional a su distancia. La constante de proporcionalidad, llamada constante de Hubble, es el cociente entre la distancia de una galaxia a la Tierra y la velocidad con que se aleja de ella.

Estimaciones sobre la edad del Universo

La edad del Universo se podría calcular si se conociera su tasa de expansión. Se estima su antigüedad entre los 7.000 y 20.000 millones de años. Inicialmente, los primeros cálculos le atribuyeron 2.000 millones de años, pero se sabe por la datación de isótopos radiactivos que la Tierra tiene 5.000 millones de años, invalidando así esa estimación. No obstante, la cosmología actual mantiene la incógnita sobre la verdadera antigüedad del Universo, pues los cálculos realizados sobre la edad de determinados objetos cósmicos, como los cúmulos de estrellas, no concuerdan e incluso chocan con algunas de esas dataciones.

Modelo de Universo estático

En 1917, 12 años antes de que Edwin Powell Hubble describiese su Ley sobre la Velocidad de recesión de las galaxias, el físico Albert Einstein, autor de la Teoría de la Relatividad, propuso un modelo de Universo basado en su famosa teoría. Este modelo consideraba el tiempo como una cuarta dimensión, demostrando que la gravitación de las materias era equivalente a una curvatura espacio-tiempo cuatridimensional. Einstein cometió lo que él calificaría como “el mayor error de mi vida”, al no predecir la expansión del Universo, pues introdujo en sus ecuaciones una “constante cosmológica” que compensase la expansión que su propia teoría demostraba, al considerar que siendo el Universo estático, las galaxias debían contar con alguna fuerza de repulsión que equilibrase las fuerzas de gravitación mutua entre ellas.

Modelo de Universo estacionario 

Del modelo de Universo en expansión de Friedmann, y otros anteriores que tenían en cuenta el “principio cosmológico”, derivó en 1948 otro modelo de Universo, el del “Universo estacionario”. Este modelo fue presentado en 1948 por los astrónomos británicos Hermann Bondi, Fred Hoyle y Thomas Gold. Para ellos, desde una concepción filosófica, la teoría de un comienzo repentino del Universo era insatisfactorio. Sus planteamientos se resumen en el principio de que el Universo es el mismo siempre y desde cualquier posición, y en la teoría de la “creación continua”, por la cual la pérdida de densidad del Universo durante su expansión, queda compensada con la creación continua de materia que mantendrían la actual apariencia del Universo. Tras ser descubiertas en 1965 las radiaciones de fondo de microondas (estimadas como las radiaciones remanentes de la primera gran explosión o Big-bang), así como los quásares (consistentes en fuentes de radiación relacionadas con la recesión de las galaxias), la teoría del Universo estacionario quedó desautorizada para la mayoría de los cosmólogos, por su incompatibilidad y contradicción con la teoría del Big-bang.

Modelo de Universo en expansión

  Partiendo de un modelo de Universo en expansión, existe una teoría llamada “Universo oscilante o pulsante” según la cual, un Universo colapsado tras producirse la contracción, daría lugar a una nueva Gran Explosión de ese punto de alta densidad, expandiéndose de nuevo, para volver a colapsarse y explosionar, y así hasta el infinito.

Universo oscilante o pulsante
 
 El Universo es un sistema físico en expansión. La teoría aceptada actualmente es la del Big-Bang o Gran Explosión, donde se considera al Universo como un sistema en expansión continua a partir de una explosión inicial. Esta teoría es atribuida al matemático ruso Alexander Friedmann en 1922, posteriormente retocada en 1948 por el físico ruso nacionalizado estadounidense George Gamow. No obstante, esta teoría no explica en que condiciones se encontraba la materia antes de la Gran Explosión, a la cual no se podría aplicar las leyes físicas actuales. Por ello, las condiciones posibles que pudieron haber iniciado la explosión, se han desarrollado en otra teoría cosmológica propuesta a comienzos de la década de 1980, y conocida como Teoría Inflacionaria (véase más abajo).
 
La teoría del Big-Bang
 
 De forma simultánea a la exposición de la teoría de Einstein sobre un Universo estático, el astrónomo holandés Willem de Sitter desarrolló también en el mismo año 1917 otros modelos de Universos no estáticos, dando soluciones a las ecuaciones de Einstein. Posteriormente, le siguieron otros modelos basados en Universos en expansión, como el del matemático ruso Alexander Friedmann en 1922, o el del sacerdote belga Georges Lemaitre en 1927.
La teoría del Big-bang o Gran Explosión sobre el origen del Universo, tuvo su punto de comienzoprecisamente con el modelo de Friedmann, ateníendose al “principio cosmológico”, y en el cual la densidad de la materia en el Universo es un parámetro fundamental para la solución de la incógnita. Friedmann afirmaba que las galaxias no son más que fragmentos de lo que llamó “núcleo primordial”, que tras su explosión salieron despedidos dando lugar a la expansión del Universo. Este modelo de Friedmann es el generalmente aceptado, y que posteriormente retocaría en 1948 el físico ruso nacionalizado estadounidense George Gamow.
 
 
Para Friedmann, el Universo se expandirá o contraerá en lo que llamó “Universo abierto” y “Universo cerrado”, dependiendo de la densidad media de la materia que contenga. Si la materia es relativamente poca, el Universo se expandirá de forma indefinida, pues la atracción gravitatoria mutua entre las galaxias no será suficiente para disminuir las velocidades de recesión; esto sería un “universo abierto”. Por el contrario, si la densidad de materia supera un valor crítico, que se ha estimado en 5×10-30 g/cm3, entonces se produciría un descenso de la expansión hasta detenerse, para finalmente contraerse hasta el extremo del colapso gravitacional de todo el Universo; esto sería un Universo de extensión finita o  “Universo cerrado”.

Según la teoría del Big-Bang, hace unos quince mil millones de años el Universo se reducía a un punto, donde toda la materia estaba fuertemente comprimida en un mínimo espacio de ilimitada densidad y elevadísimas temperaturas, y en donde la curvatura del espacio-tiempo era infinita. En un momento dado sobrevino la Gran Explosión o estallido primario y comenzó la evolución de nuestro universo.

Dado que por definición nada de lo que podamos conocer estuvo fuera del átomo primario, es mejor imaginar lo sucedido desde dentro. Tras el estallido primario el espacio se fue estirando, y la materia y la energía se fueron expandiendo junto a él, a la vez que se enfriaban rápidamente. A los pocos segundos de la explosión inicial, los fotones y otras partículas colisionaron unas con otras y se desintegraron o se transformaron en otras distintas. Al tiempo que el Universo se iba enfriando, daba lugar a las primeras partículas materiales, átomos de hidrógeno y helio; a su vez los fotones se propagaron libremente y se hizo la luz.

La radiación de la bola de fuego, que tanto entonces como ahora llenaba el universo, fue desplazándose a través del espectro, pasando de los rayos X al ultravioleta, y de éste a través de los colores visibles del arco iris hasta el infrarrojo y a las regiones de radio. Los restos de esta bola de fuego no serían otra cosa que la radiación cósmica de fondo que emana de todas partes y puede ser detectada hoy en día gracias a los radiotelescopios, y que se pudo recibir por primera en 1965 dando elementos para la confirmación de la teoría de la Gran explosión. Con el tiempo, el tejido del espacio continuó expandiéndose, la radiación fue enfriándose y poco a poco el espacio se volvió por primera vez oscuro en la luz visible ordinaria, tal como ahora es.

a teoría generalmente aceptada del big-bang, por la cual el Universo surgió de una Gran Explosión inicial que expandió la materia contenida en un punto de extrema condensación, dejó no obstante algunos problemas sin resolver. Para ello, el físico estadounidense Alan Guth desarrolló a principios de 1980 la Teoría Inflacionaria, que intenta explicar como se produjeron los acontecimientos durante los primeros momentos de la creación del Universo.

Uno de los puntos oscuros de la teoría del big-bang es el relativo a la uniformidad que presenta el actual Universo, el cual se explica difícilmente si se admite la rapidez de expansión de la materia desde el primer momento, que no permitiría desarrollar tal uniformidad. Otro punto a tener en cuenta, es que las leyes físicas normales no podrían aplicarse al estado en que se encontraría la materia en aquellos tiempos en que se produjo la explosión.

Alan Guth se apoyó en trabajos de notables físicos, como los estudios de Stephen Hawking sobre campos gravitatorios ultrafuertes existentes en las proximidades de los agujeros negros, que demuestran que la materia del Universo podría haberse creado a partir de fluctuaciones cuánticas dentro de un espacio “vacío”. Guth recurre pues a la Teoría del Campo Unificado (véase más abajo), para explicar el estado primigenio de la materia, de la que partirían las condiciones iniciales para producirse la Gran Explosión. En una zona del desordenado estado original de la materia, se podría haber producido un rápido abultamiento que permitiría la formación de un Universo visible.

Teoría del campo unificado

La obra desarrollada por Alan Guth (teoría inflacionaria) para explicar el estado de la materia previa a la Gran Explosión, toma como referencia la Teoría del Campo Unificado. Esta teoría física unifica varias o las cuatro fuerzas fundamentales, o interacciones conocidas, en sencillas leyes generales. La creencia de que cualquier fenómeno físico debería poder ser explicado partiendo de una unidad primigenia, llevó al intento de desarrollo de esta teoría, partiendo de la evidencia de que todas las interacciones de la materia que se pueden observar, están regidas por cuatro fuerzas fundamentales: gravitación, electromagnetismo, interacción fuerte (la que mantiene unidos los núcleos del átomo), e interacción débil (la que permite procesos de tipo nuclear, como la desintegración beta).

Albert Einstein intentó desarrollar una teoría unificada para las fuerzas electromagnética y gravitatoria, pero el descubrimiento de muchas partículas nuevas, así como el desarrollo de la teoría cuántica, le impidieron progresar en una teoría que se basara solamente en la relatividad y la física clásica. No obstante, los trabajos sobre cosmología continuaron avanzando a finales de la década de 1960, gracias al físico estadounidense Steven Weinberg y paquistaní Abdus Salam que, independientemente, lograron unificar las interacciones débil y electromagnética en lo que llamaron Teoría Electrodébil, utilizando la técnica matemática de la Simetría de Gauge. Actualmente se intenta ampliar la teoría electrodébil a la interacción nuclear fuerte, en lo que se conoce como Teoría de la Gran Unificación. Todos estos trabajos, conocidos como Teorías de Supersimetría pretenden, finalmente, conseguir la unificación de las cuatro fuerzas fundamentales (gravitación incluida).

Teoría del todo (TDT)

La teoría del campo unificado no es más que una visión parcial de la llamada Teoría del Todo (TDT), consistente ésta en la hipótesis de unificación de todas las fuerzas de la naturaleza ya descritas (gravitación, electromagnetismo, interacción fuerte e interacción débil).

El porqué el planteamiento de una teoría del todo (TDT) tendría visos de ser definitiva, la observamos en la misma historia de la física. No podemos olvidar que, en 1687, Isaac Newton realizó una descripción unificada del movimiento de nuestra luna y del movimiento de una manzana en su caída. Posteriormente, en 1873, el físico británico James Clerk Maxwell, unificó los fenómenos eléctricos, magnéticos y ópticos en la teoría del electromagnetismo. Últimamente en 1968, como ya se dijo anteriormente, Steven Weinberg y Abdus Salam, unificaron la interacción débil y la fuerza electromagnética.

Teoría de supercuerdas

La Teoría de Supercuerdas podría convertirse finalmente en la más firme teoría del todo (TDT), que explicase la unificación de todas las fuerzas de la naturaleza. Según esta teoría, todas las partículas del universo (y probablemente el propio espacio-tiempo), se componen de diminutas cuerdas que se encuentran sometidas a una tensión inmensa, vibrando y girando en un gran espacio de 10 dimensiones (matemáticamente se ha considerado como necesaria la existencia de 10 dimensiones). Sólo cuatro de esas 10 dimensiones serían observables, las otras seis estarían contraídas en pequeñísimos círculos (compactificados). Por su parte, las partículas elementales corresponderían a diferentes modos cuantizados de oscilación de las cuerdas. Esta teoría es de difícil manejo y todavía no se han podido establecer predicciones verificables.

Sobre el planeta Júpiter…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 12:01 pm


Imagen de Júpiter tomada por la nave Cassini en el año 2000

El 7 de enero de 1610, utilizando su primitivo telescopio, el astrónomo Galileo Galilei vio a cuatro pequeñas “estrellas” cerca de Júpiter. Había descubierto cuatro lunas mayores de Júpiter, que ahora se llaman Io, Europa, Ganímedes y Calisto. En conjunto, estas cuatro lunas hoy se conocen como los satélites galileanos.

Galileo se maravillaría de lo que hemos aprendido acerca de Júpiter y sus lunas en los últimos 30 años. Io es el cuerpo con mayor actividad volcánica de nuestro sistema solar. Ganímedes es la luna más grande del planeta y es la única luna del sistema solar que se sabe tiene su propio campo magnético. Un océano líquido puede estar por debajo de la corteza helada de Europa. Océanos helados también pueden estar muy por debajo de la corteza de Calisto y Ganímedes. Sólo en 2003, los astrónomos descubrieron 23 nuevas lunas en órbita alrededor del planeta gigante, Júpiter, dando un recuento oficial de 49 lunas, la mayoría en el sistema solar. Las numerosas y pequeñas lunas exteriores pueden ser asteroides capturados por la gravedad del planeta gigante.

El aspecto de Júpiter es un tapiz de hermosos colores, características de su atmósfera. La mayoría de las nubes visibles están compuestos de amoníaco. El agua existe muy por debajo y, a veces, puede ser visto a través de algunos puntos claros en las nubes. Las líneas o rayas del planeta son cinturones oscuros en las zonas de luz, creados por los fuertes vientos de este a oeste en la atmósfera superior de Júpiter. Dentro de estas zonas de cinturones, los sistemas de tormentas los han asolado desde hace años. La Gran Mancha Roja es una tormenta gigante, que lleva observando desde hace más de 300 años.

La composición de la atmósfera de Júpiter es similar a la del Sol – en su mayoría hidrógeno y helio-. En lo profundo de la atmósfera, la presión y el aumento de la temperatura, comprime el gas hidrógeno en un líquido. A profundidades alrededor de un tercio hacia abajo, el hidrógeno se convierte en metal y conductor de la electricidad. En esta capa metálica el campo magnético de Júpiter tiene un gran alcance y es generado por las corrientes eléctricas impulsadas por rápida rotación del planeta. En el centro, la enorme presión podrían contener un núcleo sólido de roca de hielo del tamaño de la Tierra.

El campo magnético de Júpiter es enorme, cerca de 20.000 veces más potente que el de la Tierra. Atrapados en la magnetosfera de Júpiter (el área en la que las líneas de campo magnético rodean el planeta de polo a polo) persisten nubes de partículas cargadas. Los anillos de Júpiter y las lunas están integrados en un intenso cinturón de radiación de electrones e iones atrapados en el campo magnético. La magnetosfera está formada por partículas en campos de 1 hasta 3 millones de kilómetros (600,000 a 2 millones de millas) que se extienden hacia el Sol, y se estrecha en una manga de viento formando una cola que se extiende más de 1 billón kilómetros (600 millones de millas).

Descubierto en 1979 por la nave Voyager 1 de la NASA, los anillos de Júpiter fueron una sorpresa: un anillo principal aplanado y una nube que forma un anillo interior están compuestos de pequeñas partículas oscuras. Un tercer anillo, conocido como Gossamer por su transparencia, son en realidad tres anillos de restos microscópicos de tres pequeñas lunas: Amaltea, Tebe y Adrastea. El sistema de anillos de Júpiter puede estar formado por el polvo levantado por meteroides interplanetarios, de cuatro de las pequeñas lunas interiores del planeta gigante. El anillo principal probablemente proviene de la luna Metis. Los anillos de Júpiter son sólo visibles cuando están iluminados por el sol.

En diciembre de 1995, la nave Galileo de la NASA dejó caer una sonda en la atmósfera de Júpiter, que recogió las primeras mediciones directas de su atmósfera. Tras el lanzamiento de la sonda, la nave espacial Galileo comenzó un estudio de varios años de Júpiter y las lunas más grandes. Cuando Galileo comenzó su 29ª órbita, la nave Cassini-Huygens se acercaba a Júpiter para una maniobra de asistencia gravitatoria en su viaje hacia Saturno. Las dos naves espaciales realizaron observaciones simultáneas de la magnetosfera, el viento solar, los anillos, y las auroras de Júpiter.

 Fuente: NASA

Sobre el planeta Marte…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 11:33 am


El telescopio espacial Hubble de la NASA tomó esta impresionante vista de Marte en agosto de 2003

El planeta rojo Marte ha inspirado la imaginación a lo largo de los siglos, así como un notable interés científico. Fue la fuente literaria y cinematográfica de los invasores de la Tierra, el hogar de una civilización agonizante, o una áspera colonia minera en el futuro; Marte proporcionó, sin duda, un terreno fértil para los escritores de ciencia ficción, sobre la base de las semillas que las observaciones científicas fueron sembrando durante varios siglos.

Sabemos que Marte es un cuerpo rocoso pequeño, y se cree que muy parecido a la Tierra. Al igual que los otros planetas “terrestres” — Mercurio, Venus, y la  Tierra – Su superficie ha sido modificada por el vulcanismo, los impactos de otros cuerpos, los movimientos de su corteza, y los efectos atmosféricos como las tormentas de polvo. Tiene casquetes polares que crecen y se alejan con el cambio de estaciones; áreas del suelo cerca de los polos de Marte sugiere que el clima del planeta ha cambiado más de una vez, tal vez causada por un cambio regular en la órbita del planeta.

El tectonismo de Marte – la formación y el cambio de la corteza de un planeta – se diferencia de la Tierra. En el caso de la tectónica de placas deslizantes de la Tierra implica que rozan unas contra otras o se separan en la lechos marinos; la tectónica de Marte parece estar en posición vertical, con lava ardiente empujando hacia arriba a través de la corteza hacia la superficie. Periódicamente, grandes tormentas de polvo engullen todo el planeta. Los efectos de estas tormentas son espectaculares, incluyendo gigantes dunas y formación de bandas de viento sobre la superficie.

Los científicos creen que hace 3,5 millones de años, Marte experimentó las inundaciones más grandes conocidas en el sistema solar. Esta agua puede incluso estar contenida en lagos o mares poco profundos. Pero ¿cuánto de antiguo es el agua de estas inundaciones, cuánto tiempo duró y de dónde vienes?

En mayo de 2002, los científicos anunciaron el descubrimiento de una pieza clave en el rompecabezas: la nave Mars Odyssey había detectado grandes cantidades de agua helada cerca de la superficie – suficiente para llenar el Lago Michigan dos veces-. El hielo se mezcla con el suelo sólo a un metro (3 pies) por debajo de la superficie de una amplia zona cerca del polo sur de Marte.

Muchas preguntas se formulan. En la actualidad, Marte es demasiado frío y su atmósfera es demasiado delgada para permitir que exista agua líquida en la superficie por mucho tiempo. Pero existe agua congelada en los casquetes polares, y existe la suficiente para formar nubes heladas, pero la cantidad de agua necesaria para formar los grandes canales de Marte y la inundación de las llanuras no es evidente en la superficie hoy en día. Imágenes de la nave espacial Mars Global Surveyor de la NASA indican que las reservas subterráneas de agua podrían romper en la superficie como manantiales. La respuesta puede estar muy por debajo de la tierra roja de Marte.

Una vista panorámica de Marte captada por el Pathfinder en 1997.

Desentrañar la historia del agua en Marte es importante para desbloquear la historia del clima del pasado, que nos ayudará a comprender la evolución de todos los planetas, incluyendo el nuestro. El agua también se cree que es un elemento central para el inicio de la vida, la evidencia de agua en el pasado o presente de Marte, se estima como una pista fundamental  sobre la posible vida pasada o presente en ese planeta, así como el potencial para la vida en otras partes del universo. Y, antes que los humanos puedan ir a Marte de forma segura, necesitamos saber mucho más sobre el medio ambiente del planeta, incluyendo la disponibilidad de recursos como el agua.

Marte tiene unas características geológicas notables, incluyendo la montaña volcánica más grande del Sistema Solar, el Olympus Mons (27 km de altura y 600 km de diámetro), volcanes en el norte de la región de Tharsis, que son tan grandes que deforman la redondez del planeta, y una gigantesca brecha ecuatorial, el Valles Marineris. Este sistema de cañón se extiende a una distancia equivalente entre Nueva York y Los Ángeles, el Gran Cañón de Arizona fácilmente podría encajar en uno de los cañones secundarios de este gran abismo.

Marte también tiene dos pequeñas lunas, Fobos y Deimos. Aunque nadie sabe cómo se formaron, pueden ser asteroides atrapados en algún momento por la gravedad de Marte.

 Fuente: NASA

Sobre el planeta Venus…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 11:06 am


Una imagen ultraviolea de las nubes de Venus tomada por la nave Pioneer en 1979

Venus y la Tierra son similares en tamaño, masa, densidad, composición y gravedad. Ahí, sin embargo, se acaban las similitudes. Venus está cubierto por una espesa atmósfera girando rápidamente, en un mundo ardiente, con temperaturas lo suficientemente calientes como para derretir el plomo, y una presión en la superficie 90 veces mayor que la de la Tierra.

Debido a su proximidad a la Tierra y a que la forma de sus nubes reflejan la luz solar, Venus parece el planeta más brillante en el cielo. A pesar de que normalmente no se puede ver a través de la espesa atmósfera de Venus, la misión Magallanes de la NASA a Venus durante la década de 1990 utilizaron un radar para observar el 98 por ciento de la superficie, y las naves Galileo se usaron para mapear mediante infrarrojos la mitad de la estructura de nubes de Venus cuando pasó a su altura en 1990.

Punto de vista en el tránsito de Venus de la nave espacial TRACE de la NASA en 2004.

Venus puede ser visto pasando periódicamente por la cara del sol. Estos tránsitos de Venus ocurren en pares con más de un siglo de separación de cada par. Desde que se inventó el telescopio, los tránsitos se observaron en 1631, 1639, 1761, 1769, 1874 y 1882. El 8 de junio de 2004, los astrónomos de todo el mundo vieron el pequeño punto del rastro de Venus delante del Sol, y el segundo en este par de tránsitos se produce a principios de este siglo XXI, el 6 de junio 2012.

La atmósfera de Venus se compone principalmente de dióxido de carbono, con nubes de gotitas de ácido sulfúrico. Sólo una pequeña cantidad de agua se ha detectado en la atmósfera. La atmósfera espesa atrapa el calor del sol, dando lugar a temperaturas de la superficie superior a 470 ° C (de 880 ° F). Las sondas que han aterrizado en Venus sólo consiguieron funcionar unas horas antes de quedar destruidas por las las increibles temperaturas. Los compuestos de azufre son abundantes en las nubes de Venus. La densa y corrosiva química, y la movilidad de la atmósfera en la superficie causan un significativo desgaste y erosión.

El año de Venus (período orbital) es de aproximadamente 225 días terrestres, mientras que el período de rotación del planeta es de 243 días terrestres, haciendo un día de Venus alrededor de 117 días de nuestro planeta. Venus rota retrógrado (de este a oeste), en comparación con con la rotación de la Tierra (de oeste a este).

Vista desde Venus, el Sol se levantaría por el oeste y se pondría en el este. Conforme Venus avanza en su órbita solar gira lentamente hacia atrás sobre su eje; el nivel de la capa superior de nubes alrededor del planeta es impulsado por vientos huracanados que viajan a unos 360 kilómetros (224 millas) por hora. Las velocidades del viento van disminuyendo conforme se reduce la altura de las nubes, de tal forma que los vientos en la superficie se calcula que son sólo unos pocos kilómetros por hora.

Los científicos sospechaban desde hace tiempo que se producen estallidos de rayos atmosféricos, lo cual fue confirmado finalmente en 2007 por la nave europea Venus Express. En la Tierra, Júpiter y Saturno, los rayos se asocian con las nubes de agua, pero en Venus, se asocian con las nubes de ácido sulfúrico.

Imágenes tridimensionales de radar enviadas por la sonda Magallanes del volcán de Venus Maat Mons

Las imágenes de radar de las rachas de viento muestran dunas de arena en la superficie. No existen en Venus cráteres más pequeños de 1,5 a 2 kilómetros (0,9 a 1,2 millas) de ancho, porque los meteoritos más pequeños se queman en la densa atmósfera antes de llegar a la superficie.

Se piensa que en Venus resurgió la actividad volcánica desde hace 300 hasta 500 millones de años atrás. Se estiman que existen 1.000 volcanes o centros volcánicos de más de 20 kilómetros (12 millas) de diámetro en la superficie. Los flujos volcánicos han producido largos y sinuosos canales que se extiende por cientos de kilómetros. Venus tiene dos grandes áreas de montaña: Tierra de Ishtar, del tamaño de Australia, en la región polar norte, y Terra Aphrodite, del tamaño de América del Sur, a caballo entre el ecuador y que se extiende por casi 10.000 kilómetros (6.000 millas). El monte Maxwell, la montaña más alta de Venus y comparable al Monte Everest en la Tierra, está en el borde oriental de la Tierra de Ishtar.

Venus tiene un núcleo de hierro que es de aproximadamente 3.000 kilómetros (1,200 millas) de radio. Venus no tiene campo magnético global – aunque el contenido del núcleo de hierro es similar al de la Tierra. Venus rota muy lentamente para generar un campo magnético similar al terrestre.

¿Cómo recibió Venus su nombre?
Venus es el nombre de la antigua diosa romana del amor y la belleza. Venus es el equivalente romano de Afrodita, la diosa griega del amor y la belleza. Se cree que Venus fue nombrado por el más hermoso de los dioses antiguos, ya que es el más brillante de los cinco planetas conocidos por los antiguos astrónomos.

Fechas importantes

  • 650 dC: Astrónomos mayas realizan observaciones detalladas de Venus, lo que lleva a un calendario muy preciso.

    Ilustración de un astrónomo maya
  • 1761-1769: Dos expediciones europeas a Venus consiguieron obtener la primera distancia precisa del Sol a la Tierra.
  • 1962: Mariner 2 de la NASA llega a Venus y revela extremas temperaturas de la superficie del planeta. Es la primera nave espacial que envía de vuelta información de otro planeta.
  • 1970: La nave Venera 7 de la Unión Soviética  envía 23 minutos de datos de la superficie de Venus. Es la primera nave espacial que obtiene información con éxito de la superficie de otro planeta.
  • 1990-1994: La nave de la NASA Magallanes, en órbita alrededor de Venus, utiliza el radar para cartografiar el 98 por ciento de la superficie del planeta.
  • 2005: La Agencia Espacial Europea lanza la Venus Express para estudiar la atmósfera y el ambiente de plasma de Venus desde la órbita.

 Fuente: NASA

Sobre el planeta Mercurio…

Publicado por admin el Jueves, Noviembre 12th, 2009 a las 3:57 am


Imágenes de la nave espacial MESSENGER han revelado partes de Mercurio jamás visto por los ojos humanos.

Mercurio está a unos 70 millones kilometros (43 millones de millas) del Sol. Si uno pudiera estar en la abrasadora superficie de Mercurio cuando éste se encuentra en su punto más cercano al Sol, nuestra estrella parecería tres veces más grande que cuando la vemos desde la Tierra. Las temperaturas en la superficie de Mercurio puede llegar a 430 ° C (800 ° F).

Debido a que el planeta no tiene atmósfera para retener el calor, las temperaturas nocturnas en la superficie puede descender hasta -180 ° C (-290 ° F). Debido a que Mercurio está tan cercano a Sol; es difícil de observar directamente desde la Tierra excepto durante el crepúsculo.

Una imagen de la nave espacial en Mercurio cruzando la cara expuesta al sol.

Mercurio hace su aparición indirectamente, sin embargo 13 veces cada siglo los observadores de la Tierra puede ver a Mercurio pasar a través de la cara del Sol, un evento que se denomina tránsito. Los tránsitos suceden a lo largo de varios días del 8 de mayo y 10 de noviembre. Los dos primeros tránsitos de Mercurio en el siglo 21 se produjeron el 7 de mayo de 2003 y 8 de noviembre de 2006. La próxima tendrá lugar el 9 de mayo de 2016.

La velocidad de Mercurio alrededor del Sol cada 88 días está cerca de los 50 kilómetros (31 millas) por segundo; es el más rápido que cualquier otro planeta conocido. Un día solar de Mercurio es igual a 175,97 días de la Tierra.

En lugar de una atmósfera, Mercurio posee una fina exosfera compuesta de átomos que son despegados de la superficie por el viento solar y los impactos de micrometeoritos. Debido a la presión de radiación solar, los átomos escapan rápidamente hacia el espacio y forman una cola de partículas neutras. Aunque el campo magnético de Mercurio es apenas el 1 por ciento de la fuerza de la Tierra, el campo es muy activo.

La superficie de Mercurio se parece a la de la Luna terrestre, Marcada por muchos cráteres de impactos como resultado de las colisiones con meteoritos y cometas. Si bien existen áreas de terreno liso, también hay en forma de escarpados o acantilados, algunos cientos de kilómetros de largo y de hasta una milla de alto, formada por la contracción de la corteza. La cuenca Caloris, una de las mayores características de Mercurio, es de unos 1550 kilometros (960 millas) de diámetro. Fue el resultado del impacto de un asteroide en la superficie del planeta en la historia reciente del sistema solar. En los próximos miles de millones de años y desde su formación, mercurio se reducirá en un radio de 1 a 2 kilómetros (0,6 a 1,2 millas) por su enfriamiento. La corteza externa creció lo suficientemente fuerte como para evitar que el magma llegase a la superficie, poniendo fin al período de actividad volcánica.

Mercurio es el segundo  planeta más denso después de la Tierra, con un núcleo metálico grande con un radio de 1.800 a 1.900 kilómetros (1.100 a 1.200 millas), aproximadamente el 75 por ciento del radio del planeta. En 2007, los investigadores utilizaron radares terrestres para estudiar el núcleo, y encontró pruebas de que es fundido (líquido). La capa exterior de Mercurio, comparable a la capa externa de la Tierra (llamado el manto), está a sólo 500 a 600 kilómetros (300 a 400 millas) de espesor.

La primera nave que visitó Mercurio fue el Mariner 10, que fotografió cerca de 45 por ciento de la superficie. En 1991, los astrónomos en la Tierra mediante observaciones de radar mostraron que Mercurio puede tener agua helada en sus polos norte y sur dentro de cráteres profundos que están perpetuamente fríos. Los cometas o meteoritos que caen podría haber el agua a estas regiones de Mercurio, o el vapor de agua podría haberse desgasificicado desde el interior y congelado posteriormente en los polos.

La misión Messenger de la NASA estudió mediante imáenes la órbita de Mercurio durante un año, y realizó la cartografía de casi todo el planeta en color. La nave espacial realizó dos sobrevuelos cerca de Mercurio en 2008 y otro en 2009. En el segundo sobrevuelo, la nave ha fotografiado el 80 por ciento de la superficie útil con alta resolución e hizo descubrimientos sobre el campo magnético y cómo se formó la corteza de Mercurio. Los sobrevuelos emplearán la gravedad de Mercurio para ayudar a aliviar el trabajo de la nave espacial en órbita en marzo de 2011.

¿Cómo obtuvo su nombre Mercurio?
Mercurio es el nombre asignado de los antiguos dioses romanos. Mercurio, el dios del comercio, es el equivalente romano del antiguo dios griego Hermes, el mensajero de los dioses.

Fechas importantes

  • 1631: Pierre Gassendi utiliza un telescopio para ver desde la Tierra como Mercurio cruza la cara del sol.
  • 1965: Aunque se pensó durante siglos que el mismo lado de Mercurio siempre está de cara al Sol, los astrónomos descubrieron que el planeta gira tres veces por cada dos órbitas.
  • 1974-1975: El Mariner 10 fotografió aproximadamente la mitad de la superficie de Mercurio en tres sobrevuelos.
  • 1991: Los científicos que usaron radares terresters encontraron señales de hielo en las zonas cerradas permanentemente, a la sombra de los cráteres en las regiones polares de Mercurio.
  • 2008: El primer sobrevuelo del MESSENGER en el planeta Mercurio inició el estudio más completo hasta ahora del planeta más interno. Los tres sobrevuelos reveló el lado del planeta no visto por el Mariner 10 y el que más imágenes y descubrimientos aportó.

 Fuente: NASA